La dualidad onda-corpúsculo, también
llamada dualidad onda-partícula, postula que todas las partículas presentan propiedades de onda y
partícula. Más específicamente, como partículas pueden presentar interacciones
muy localizadas y como ondas exhiben el fenómeno de la interferencia.
De acuerdo con la física clásica existen diferencias entre onda y
partícula. Una partícula ocupa un lugar en el espacio y tiene masa mientras que
una onda se extiende en el espacio caracterizándose por tener una velocidad
definida y masa nula.
En el mundo macroscópico resulta muy evidente la diferencia entre
una partícula y una onda; dentro de los dominios de la mecánica cuántica, las
cosas son diferentes. Un conjunto de partículas, como un chorro de electrones
moviéndose a una determinada velocidad puede comportarse según todas las
propiedades y atributos de una onda, es decir: puede reflejarse, refractarse y
difractarse.
Por otro lado, un rayo de luz puede, en determinadas
circunstancias, comportarse como un chorro de partículas (fotones)con una cantidad de movimiento
bien definida. Asi, al incidir un rayo de luz sobre la superficie lisa de un
metal se desprenden electrones de éste (efecto
fotoeléctrico). La energía de los electrones arrancados al metal depende
de la frecuencia de la luz incidente y de la propia naturaleza del metal.
Según la hipótesis de De Broglie, cada partícula en movimiento lleva
asociada una onda, de manera que la dualidad onda-partícula puede enunciarse de
la siguiente forma: una partícula
de masa m que se mueva a una velocidad v puede, en condiciones experimentales
adecuadas, presentarse y comportarse como una onda de longitud de onda, λ. La
relación entre estas magnitudes fue establecida por el físico francés Louis de Broglie en 1924.
cuanto mayor sea la
cantidad de movimiento (mv) de la partícula menor será la longitud de onda (λ),
y mayor la frecuencia (ν) de la onda asociada.



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